Educación cívica, responsabilidad de tod@s

Es real que la Educación Cívica y las consecuencias que dejó su desaparición en las mallas curriculares de los establecimientos educacionales el año 1998 se asocian a una ciudadanía empobrecida y poco articulada. Dentro de los efectos que la desaparecida educación cívica dejó, podemos encontrar la baja participación ciudadana, la desconfianza en los políticos, el voto ciudadano (i)responsable, entre otros cuestionamientos. Hoy en el marco de las propuestas contra los conflictos de interés, tráfico de influencias y corrupción lanzado por el consejo asesor encabezado por Eduardo Engel, el gran aspecto que apunta en materia educacional es el que propone reinstaurar el ramo de educación cívica en las aulas a partir de la etapa preescolar hasta la enseñanza media.

Es respetable la buena intención que tiene esta medida,  apuntando al desarrollo de la formación ciudadana de los niños y jóvenes, proponiendo un proyecto educativo que integre la formación ética y ciudadana, y además, que la carrera docente incluya en su currículo estos mismos aspectos.  No obstante, y considerando el vacío en esta materia, existen instancias en que “la propia ciudadanía desarrolla ciudadanía”. Ejemplo de esto es el proyecto Aula Cívica, en el cual jóvenes con visión futurista creyeron en el poder ciudadano e implementaron talleres y cursos de educación cívica en establecimientos vulnerables. Estas iniciativas exitosas son dignas de réplica y se debiera tomar en consideración su experiencia y estrategias para que la construcción de un proyecto que busca formar ciudadanos sea co-creado con todos los actores. Es necesario incluir y resaltar en este aspecto, a los líderes y actores sociales de las comunidades y organizaciones civiles, ya que finalmente son estos quienes ejercen roles políticos de base y en quienes confiamos desde nuestra infancia, en los barrios, la sede social, las actividades navideñas, en la colecta vecinal y en la vocería de problemas comunitarios ante los gobiernos locales.

Si hablamos de responsables por la falta de educación cívica y formación ciudadana, si nos preguntamos por qué llegamos a esta desconfianza, falta de interés en lo comunitario, a este individualismo que se potencia con nuestro modelo económico, se debe preguntar de manera amplia y devolver la pregunta a uno mismo: ¿Cuál es mi responsabilidad como ciudadana/o en la transmisión de estos valores éticos que buscan actuar con responsabilidad y compromiso? Hay que preguntarse además, ¿Qué responsabilidad tienen los ciudadanos de las pasadas generaciones sobre nuestra formación cívica de hoy? Esa que se transmitía en las acciones conjuntas, esa educación cívica que viene desde la casa, de la convivencia de tu mamá con la vecina, de los acuerdos en asambleas, entre tantos

Justamente hace unos días, un grupo de vecinos del entorno de la Universidad de Chile, analizó y pensó este gran tema: Formación Ciudadana. Dentro del análisis, una de las principales conclusiones para entender el fenómeno en cuestión, es que los niveles de participación en espacios comunitarios son muy bajos,  debido a la falta de interés de los espacios en común de las personas y la falta de herramientas con las que cuentan hoy día los líderes, que nacen desde la espontaneidad y que son autodidactas en su formación dirigencial. La propuesta obtenida apunta a promover espacios de encuentro interbarriales, rescatando la identidad patrimonial y cultural característica de cada barrio, haciendo responsables a los líderes en el diseño y ejecución de las actividades, siendo el componente más fuerte la Educación Cívica, e involucrando entre sus co-ejecutores a la Universidad de Chile.

Es así como la Universidad de Chile en su rol estatal abre sus puertas a la ciudadanía para que circulen cual plaza pública, usen y cuiden esta casa que es una más en el espacio comunitario, para que los estudiantes salgan a la calle a convivir con la realidad donde ejercerán como profesionales, donde los académicos trasmitan a los vecinos sus conocimientos. Esta propuesta que nace desde Nexo Responsabilidad Social Universitaria de la Facultad de Economía y Negocios, tiene como fin involucrarse en los espacios donde está inserta e irradiar los aspectos positivos de la Universidad y que pueden aportar y nutrir el tejido social. Nace de funcionarios de diversas profesiones, que en su compromiso en la búsqueda de una educación de calidad cree firmemente que la formación la construyen todos y todas, no sólo el aula, sino que también las familias, vecinos, líderes sociales, organismos públicos y privados, medios de comunicación, emprendedores, y todo quien tenga algo que decir y aportar. Es la forma en que la Chile se hace cargo ante estos cuestionamientos, visualizando a futuro el país que queremos ser.

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Natalia Maldonado F. Licenciada en Trabajo Social de la Universidad Tecnológica de Chile. Coordinadora del proyecto “Barrio Andrés Bello, Imaginar y re-crear nuestro vecindario”.

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